domingo, 26 de marzo de 2017

TEMA 8. MODELO DE COMENTARIO DE TEXTOS HUMANÍSTICOS.


MODELO DE COMENTARIO DE TEXTO HUMANÍSTICO.

GREGORIO MARAÑÓN, CONDE-DUQUE DE OLIVARES.

A.   Enuncie el tema.
La personalidad humana del Conde-Duque de Olivares.

B.    Detalle las características lingüísticas y estilísticas más sobresalientes del texto.

En el texto se combinan dos modalidades discursivas: la exposición y la argumentación. Se trata además de una exposición histórica planteada dialectalmente (se contraponen dos tesis opuestas) que se dirige evidentemente a un público no especializado: la claridad y la sencillez expresivas, así como el hecho de que la exposición sea más importante que la argumentación dialéctica, la cual aparece implícita en el último párrafo, garantizan la finalidad divulgadora del texto (o, lo que es lo mismo, es un texto divulgativo). Esta “conclusión” que se resume en una oración la ha obtenido el autor de la previa exposición: frente a la opinión manifestada en los “retratos y los cuentos”, según la cual Olivares “era un monstruo de vanidad y de astucia”, se levanta la opinión del autor que tiende a comprender y a valorar la peculiaridad del temperamento de Olivares. El reducir la argumentación al mero contraste de opiniones en la conclusión del texto indica que la actitud comunicativa del hablante se rige por el imperativo de claridad.
Idéntico significado entraña el hecho de que la exposición se revista con los ropajes de la narración, ya que ésta es una modalidad discursiva que despierta mayor interés en el lector que la seca exposición y que, por eso mismo, favorece la claridad del texto divulgativo.
Con todo, en tanto que exposición histórica y psicológica, el texto manifiesta la cualidad especulativa de su lenguaje en el abundante vocabulario abstracto que contiene. El carácter subjetivo de la exposición (opinión del autor sobre un asunto histórico concreto) deja abierta la posibilidad al artifico literario ( o recursos literarios o figuras literarias).
La característica más importante de la exposición es la claridad, que se comprueba en los distintos niveles lingüísticos.  Analizaremos el texto siguiendo los diferentes planos de la lengua destacando los rasgos más relevantes de cada uno de ellos para una mejor interpretación del mismo.
En el plano fonológico, es relevante la entonación, que es predominantemente enunciativa.
En el plano pragmático, las funciones de la lengua más relevantes en el texto son la referencial, la expresiva, la poética y la apelativa.
En cuanto a la función referencial, destaca el uso de la tercera persona, pero no podemos hablar de objetividad ya que se trata de un texto claramente subjetivo en el que el autor expresa su opinión sobre la personalidad del Conde-Duque de Olivares, aunque pretenda ser objetivo, de ahí la presencia de la función expresiva. La subjetividad se manifiesta en forma de una no disimulada simpatía del autor por el personaje: lo comprende y compadece y lo defiende de las acusaciones tradicionales.  Esta subjetividad se hace patente en la selección léxica (léxico connotativo), las figuras literarias  y la adjetivación y el léxico modalizado. Hace uso de adjetivos valorativos (absurdas, hondas, entrañables, magnífico), adverbios (cobardemente) y perífrasis o circunloquios, que atenúan cualquier inculpación del personaje (alteración mental, amor clandestino).
Al tratarse de un ensayo, también está presente la función poética. El uso de figuras literarias es un rasgo más de la subjetividad del autor. Además de las perífrasis ya mencionadas, aparecen lítotes: “No es de los rasgos menos llamativos”; paradojas: “entrañables miserias humanas”, en la que además vemos la anteposición del adjetivo, que indican claramente la subjetividad del autor; metáforas y antítesis: por ejemplo, para el autor es un “gigante” mientras que para sus detractores es un “monstruo”.
El valor exhortativo de “repitámoslo”, con el que se llama la atención del lector, hace que otras de las funciones presentes en el texto sea la apelativa.
En el plano morfosintáctico, se percibe un equilibrio entre la aparición del SN y el SV.
Respecto al primero, predomina el uso de sustantivos abstractos (ambición, vanidad, astucia, demencia), propios del ensayo humanístico, pero que alcanzan la cota de un vocabulario específicamente científico (también es un factor de claridad).
El adjetivo es abundante: predomina el adjetivo calificativo especificativo; el explicativo o epíteto apenas aparece: “triste declinación”; lo que significa que es más importante la función referencial que la expresiva. Además, hay un equilibrio de la posposición y la anteposición del adjetivo especificativo: la valoración subjetiva y objetiva se compensan, lo que confirma la intención de expresar lo subjetivo de un modo objetivo, aunque los casos en los que aparece la anteposición son claves porque el autor manifiesta abiertamente su postura subjetiva: “absurda esperanza” “Tan hondas, tan entrañables miserias”.
El empleo de las formas personales del verbo también obedece a la intención de claridad. El tiempo predominante es el presente histórico que comunica objetivamente (indicativo) sucesos pasado (narración histórica) presentados desde la perspectiva actual del hablante y el oyente (exposición): hace testamento, reconoce al hijo de un amor adúltero, se defiende, le atacan…). También se utilizan las formas genuinas del pasado: imperfecto, que ordena el primer párrafo narrativo: “Olivares se daba cuenta...”, y el indefinido, que aparece al final de la narración: “Después se fue poco a poco hundiendo” “Así fue la vida interior”. El uso del indefinido tiene una finalidad clara: llegado al final de la exposición narrativa (presente histórico) el autor quiere que sus lectores se alejen mentalmente de los hechos dramáticamente presentados para que puedan percibir con claridad y objetividad la conclusión que inmediatamente les va a comunicar. El pretérito perfecto se usa en la argumentación implícita para expresar lo duradero de la leyenda, identificado con la tesis que se rechaza.
Las formas de futuro son escasas. También escasean las formas de subjuntivo. La no intervención de la subjetividad del hablante en el texto también determina la claridad. En “Pida al rey que le permita...”, el presente de subjuntivo expresa la subjetividad del Conde-Duque de Olivares, su deseo, no el del hablante. Sin embargo, “repitámoslo” tiene un valor exhortativo, puesto al servicio de la función apelativa del lenguaje: el autor llama la atención del lector en el momento en que va a reiterar su tesis.
En cuanto a la sintaxis hay un equilibrio de coordinación y subordinación, que también favorece la claridad. Entre las subordinadas las más frecuentes son las adjetivas (las desdichas que le rodeaban, el papel con el que se defiende de los que cobardemente le atacan … y en el que por primera vez se alza…, en la demencia que será estudiada en el último capítulo)  y las sustantivas (de CN: su absurda esperanza de tener hijos; de CD: pide al rey que le permita alzar gente; de CCFinal: pieza esencial para juzgarle, … gente de a caballo para socorrer la frontera de Portugal; de C.Rég: se daba cuenta de que todo estaba perdido), que precisan las significaciones, y las adverbiales, sobre todo las temporales (un destello más … cuando pide al rey que le permita…), que añaden matices circunstanciales.
En el plano léxico-semántico, el uso del cultismo “postrero” y el arcaísmo “alzar gente a caballo” son recursos estilísticos que prestan dignidad literaria al texto. Para restar responsabilidad al personaje histórico, emplea eufemismos: alteración mental, amor clandestino. Clave resulta la recurrencia del término “demencia”. Es frecuente el uso de sinónimos  (delirio, alteración mental, demencia) y de antónimos, al tratarse de un texto planteado dialécticamente (monstruo/gigante).
El registro utilizado es culto.
A la cohesión y coherencia textuales también contribuye el uso de conectores como el contrargumentativo “pero”, el consecutivo “en efecto” o el ordenador del discurso “aquí”. 

C.    ¿Qué tipo de texto es?
Estamos ante un texto humanístico de tema histórico. En él el autor expone su opinión acerca de la personalidad humana del Conde-Duque de Olivares utilizando la exposición y la argumentación.

No cabe duda de que nos encontramos ante el género del ensayo, el género literario más idóneo para la divulgación de temas humanísticos. Las características más notables de este género son (recordémoslas):

—empleo frecuente de vocabulario abstracto.
—la exposición y la argumentación como modos de discurso dominantes, aunque sometidos a la claridad impuesta por la finalidad de divulgación inherente al ensayo.
—la aparición de artificios literarios como recursos expresivos de la subjetividad del autor.



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