lunes, 1 de abril de 2013

2º BACHILLERATO. COMENTARIO DE TEXTOS PAU. HACEN FALTA CINCO CUMPLIDOS PARA RESARCIR UN INSULTO.


Científicamente se ha demostrado que son necesarios cinco cumplidos seguidos para borrar las
huellas perversasde un insulto. Los que tienen la manía de contradecir siempre al que está delante
no gozan de tiempo material para paliar el efecto perverso de suánimo contradictor.
¿Cómo podemos aplicar en la vida cotidiana los resultados de este hallazgo experimental?
¿Cómo podemos coadyuvar a que la ciencia penetre en la cultura popular? Es evidente que los expe-
rimentos efectuados sobre los méritos relativos del cumplido y de la anatema del contrario pueden
ayudar a mejorar la vida en común de la pareja. O, simplemente, a sacar las conclusiones pertinen-
tes que pongan fin a la ansiedad generada en el contexto de esa convivencia.
La primera conclusión que se desprende de los experimentos sobre los efectos de la contrarie-
dad provocada por el discurso agresivo se aplica a la pareja y a todas las demás situaciones que pue-
dan contemplarse como la vida en sociedad o la política. Antes de decirle a alguien: «Te equivocas
de cabo a rabo, como siempre», habría que pensárselo dos veces.
El efecto de la palabra desabridaes más perverso que la propia sucesión de hechos. El impac-
to del lenguajees sorprendentemente duradero. Es muy fácil constatar con los niños de tres o cua-
tro años los efectos indeleblesde aprehender una palabra por escrito, de captar su significado plas-
mado mediante letras. Una actitud perversa la pueden imaginar con un dibujo sencillo —de un chim-
pancé empujando a otro al río o de una persona soltando una piel de plátano en la baldosa que está
a punto de pisar un anciano—, pero en cuanto un niño ha aprendido a escribir «perverso» le queda-
rá grabada para siempre esa palabra. El poder de la palabra escrita en los humanos supera todo lo
imaginable. No me pregunten por qué.
Tal vez la palabra escrita —se empezó a practicar hace unos tres o cuatro mil años— comporta-
ba una dosis de compromiso que nunca tuvo la palabra hablada, aunque lo pretendía: «Te doy mi
palabra», se dice. Los acuerdos contractuales son de fiar cuando se explicitan mediante un texto
escrito y es recurriendo a su constancia cuando se pueden exigir comportamientos anticipados.
Lo que estamos descubriendo —ahora que científicos como el psicólogo Richard Wiseman se
adentran en ello— es lo que le pasa a la gente por dentro cuando se comporta de una manera deter-
minada. Más de un lector se preguntará, por supuesto: «¿Es posible que durante miles de años haya-
mos prodigado menos cumplidos que acusaciones, sin saber que estábamos destruyendo la con-
vivenciade una pareja o de una sociedad?». Ahora resulta que, después de años investigando las
causas de la ruptura de una pareja, el porcentaje de lasque desaparecen es mucho mayor cuando
uno de los miembros es extremadamente tacaño en los cumplidos, costándole horrores admitir:
«¡Qué razón tienes, amor mío!».
Eduard PUNSET. «Hacen falta cinco cumplidos para resarcir un insulto» (26 octubre 2009)[en línea].
<http://www.eduardpunset.es/1065/general/hacen-falta-cinco-cumplidos-para-resarcir-un-insulto>

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