viernes, 11 de abril de 2014

2º BACHILLERATO. COMENTARIO DE TEXTOS PERIODÍSTICOS II.

TEXTO I.

TODAS
Impresionante polvareda la que ha levantado el informe de la Real Academia sobre el Sexismo lingüístico, como evidenciaba ayer el estupendo reportaje de Winston Manrique. El texto de Ignacio Bosque que ha originado la zapatiesta es magnífico y no tiene nada que ver con las rancias gracietas de esos articulistas que se creen ocurrentísimos al escribir “miembros y miembras”. La lengua es como la piel de la sociedad; se adapta a los repliegues del cuerpo colectivo y sigue fielmente sus cambios. Es un tejido vivo que no puede modificarse por decreto: los ortopédicos tropezones de los “compañeros y compañeras” no son más que feísimas verrugas que, de seguir creciendo desordenadamente, terminarán por convertir nuestro cuerpo social en un deformado hombre (mujer) elefante. Es verdad que el lenguaje es sexista, porque la sociedad también lo es. Cuentan las profesoras de párvulos que a los muy pequeños hay que decirles “todos” y “todas”, porque, si no, las niñas no se sienten aludidas. O sea: no es algo natural, sino un orden impuesto y masculino. Pero eso no se arregla con voluntaristas verrugas verbales, sino modificando la realidad. Porque el lenguaje se va adaptando a esos cambios: hace seis años, al comienzo de las bodas homosexuales, nos chocaba que un hombre llamara a otro “mi marido”, pero hoy ya no. Porque refleja una realidad. Yo ya no uso “el hombre” como genérico, porque me chirría. Utilizo “el ser humano” o “los humanos” y las frases quedan, creo, más naturales, porque la sociedad ya ha dejado eso atrás. A veces, estando muchas mujeres con un solo hombre, se nos ha escapado sin querer un “todas” y nos hemos reído. Quién sabe, quizá en el futuro la concordancia se hará con el género que más abunde en cada momento. Pero, de ser así, saldrá naturalmente; y me temo que antes tendríamos que haber cambiado mucho.
Rosa Montero, El país (03-03-2012)

TEXTO II

UNA REFLEXIÓN PSICOSOCIAL

La introducción del uniforme escolar en los centros públicos no es una medida anodina. Puede herir sensiblidades, dar lugar a conflictos o abrir un debate más amplio sobre un orden social dado. Desde un punto de vista psicológico, atañe a la sempiterna tensión entre la necesidad de ser al mismo tiempo semejante y diferente de los demás. Los argumentos a favor del uniforme son numerosos y conocidos. Se imagina como un freno al marquismo, a ver los centros escolares como una pasarela. Desde una perspectiva psicosocial, se añade que el uniforme acabaría con la comparación entre los alumnos, se destronaría el estilo de vestir como signo de diferencias sociales, económicas, étnicas, religiosas, nacionales o incluso entre pandillas. Se cree también que favorece la disciplina, y la concentración. No faltan tampoco razones de tipo económico o de sentido práctico.
Pero vestir de uniforme tiene tras sí una larga historia. Recordemos, por ejemplo, cómo el cuello Mao se impuso a 900 millones de habitantes. El uniforme ha sido un instrumento para establecer jerarquías y distancias entre clases o entre castas. En suma, el uniforme trae a la memoria lo militar, la penitenciaría, la hospitalización, el internado. Evoca la despersonalización, lo homogéneo, la falta de iniciativa y de autonomía o la ausencia de sensibilidad estética. Suele oponerse a modernidad, innovación y juventud.

Juan Antonio Pérez, El país (17-06-2008.)

TEXTO III
 
HA MUERTO UN PAPA

No sé si estos días han servido para aprender quién fue Adolfo Suárez, pero han resultado imprescindibles para averiguar quiénes somos nosotros. Al ensalzar al difunto, nos ha salido un retrato colectivo al que da pánico asomarse. La historia comenzó con la sorprendente necrológica que le hicimos en vida. Desde el viernes, cuando nos comunicaron que había comenzado a agonizar, hasta el domingo, cuando falleció, echamos sobre él paladas y paladas de adjetivos hipócritas como el que arroja paladas de tierra sobre un vivo que se resiste a ser enterrado. Suárez se resistió lo suyo, pese a que todos, amigos y enemigos, hablaban ya de él en pasado. Su último suspiro nos pilló a medio obituario, entre el más allá y el más acá, podríamos decir. Estábamos al borde de la tumba, con la camisa empapada en sudor debido al esfuerzo. Pero somos un pueblo al que nada detiene.

¡Más madera!, gritaron desde la sala de máquinas. Y cuando ya creíamos que era imposible soltar más ditirambos, más apologías, más exageraciones acerca de aquel hombre al que habíamos en su día detestado también hasta el exceso, empezó a salirnos de la boca lo mejor de nuestro instinto necrológico. No parecía que se había muerto un político, sino el Papa de una religión verdadera. De hecho, se le ha enterrado en una catedral, llevándose consigo, además de los ramos de flores, un aeropuerto, decenas de calles y avenidas, jardines, parques, monumentos, colegios, qué sé yo. De repente, todo se llama Adolfo Suárez. En la comunidad de vecinos de mi casa, que tiene tres escaleras, hemos decidido llamar Adolfo Suárez a la del centro, y con los votos de los de la izquierda y la derecha. No se fijen ustedes en lo que hemos dicho estos días de Suárez; fíjense en lo que hemos dicho de nosotros al hablar de él y comprenderán quizá por qué nos pasa lo que nos pasa.
Juan José Millás, El país (28-03-2014)
 NOTA: LOS TEXTOS QUE PODRÁN SER RECOGIDOS SERÁN EL I Y II.

martes, 8 de abril de 2014

2º BACHILLERATO. NOTA IMPORTANTE.

Finalmente he elaborado un resumen del tema 11, así que por favor imprimidlo y traedlo el viernes. Dedicaremos la última sesión antes de Semana Santa a corregir la oración 1 de los ejercicios y a explicar este tema. Tenéis que hacer en casa el texto "Selectividad" y otros textos que colgaré. Al regresar de las vacaciones yo me llevaré uno de ellos que contaré como nota de clase, pero no diré cuál (habrá tres o cuatro en total) y dedicaremos las pocas sesiones que nos quedan a la corrección de los textos, de oraciones y de algunos cuestiones de morfología y semántica.

2º BACHILLERATO. TEMA 11. LA NOVELA Y EL CUENTO HISPANOAMERICANOS DE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX.


TEMA 11. LA NOVELA Y EL CUENTO HISPANOAMERICANOS DE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX.
            A pesar de que el tema se ciñe exclusivamente a la narrativa de la segunda mitad del siglo XX, haremos un sucinto resumen de la narrativa anterior, que engloba las siguientes tendencias o movimientos:

            1. Prosa modernista.
            A principios de siglo se observa en la narrativa una huella del Modernismo que se irá abandonando poco a poco debido al paulatino rechazo del cosmopolitismo y a la búsqueda de lo peculiar americano y la sencillez estilística. El género predilecto será el cuento. Los autores más famosos de este tipo de relatos son Leopoldo Lugones, Horacio Quiroga y Enrique Larreta.
            La salida del Modernismo de la narrativa hispanoamericana se produce de modo paulatino y conduce a la novela de la tierra.

            2. Novela de la tierra.
            La búsqueda de la esencia de lo americano en el floklore y las costumbres tradicionales da lugar a un tipo de relatos centrados en las peculiaridades de las diferentes regiones americanas, por lo que muchas veces se habla de novela regionalista. El tema predilecto es el intento del hombre de dominar la Naturaleza implacable, que con frecuencia acaba derrotándolo. Las tres grandes novelas de la tierra son La vorágine, de José Eustasio Rivera, Don Segundo Sombra, de Ricardo Güirales, y Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos.  

            3. Novela social.
            Las convulsiones sociales de los años diez y veinte dan lugar a una narrativa de carácter social que, o bien se centra en hechos históricos concretos, como la novela de la Revolución mexicana, o bien denuncia la marginación de los indios en la sociedad criolla poscolonial, como es el caso de la novela indigenista.
            La novela de la Revolución mexicana al principio tienen un propósito testimonial y después nos dará la interpretación de una época histórica que supuso la constitución nacional y social del México moderno. La obra pionera fue Los de abajo, de Mariano Azuela,   aunque se prolonga hasta los años 50 en la obra de Juan Rulfo y más tarde en novelas de Carlos Fuentes y otros escritores.
            Las novelas proletarias, escritas y publicadas en los años 20 y 30, tienen un propósito social explícito  dentro de una orientación socialista y comunista en diferentes países hispanoamericanos, aunque es en Perú donde más se alienta la literatura proletaria. Destaca El tungsteno de César Vallejo.
            Las novelas indigenistas denuncian las pésimas condiciones de los indios (Jorge Icaza, Huasipungo) o de los negros (Alejo Carpentier, ¡Ecué-Yamba-Ó!).

            4. LA NOVELA HISPANOAMERICANA DEL MEDIO SIGLO: LA RENOVACIÓN NARRATIVA.
            A partir de los años 40 se produce un enriquecimiento y una renovación de la narrativa debido, entre otras causas, a la asimilación técnica de los grandes novelistas europeos y norteamericanos de la primera mitad del siglo XX, a la influencia de las vanguardias, principalmente el Surrealismo, y a las transformaciones sociales: crecimiento de las ciudades y alejamiento del mundo rural poscolonial del siglo XIX.
            Entre 1940 y 1960 conviven en novelas y cuentos diferentes tendencias.

            4.1. Narrativa metafísica.  
            A pesar de las diferencias entre ellos, dos autores muestran su preocupación por los problemas trascendentes: Jorge Luis Borges y José Lezana Lima.
            Jorge Luis Borges alcanzó renombre con una serie de cuentos o relatos cortos que reunió en diferentes volúmenes, como El Aleph, en los que da entrada a elementos fantásticos que cuestionan la estética realista y la realidad misma, de ahí el uso frecuente de mitos clásicos, referencias literarias o símbolos. El libro o la biblioteca son metáforas del mundo, por ello la propia literatura se convierte en tema narrativo y objeto de especulación filosófica. El autor está convencido de que no es posible un verdadero conocimiento de las cosas, por ello son temas recurrentes el laberinto, el destino incierto o la muerte, aunque huyó el tono patético y prefirió la exposición irónica y burlesca por influencia de la Vanguardia.
      José Lezama Lima alcanzó notoriedad con su novela Paradiso (1966), una especie de extensa autobiografía en la que, con un lengua extraordinariamente barroco, nos da su particular visión del mundo.

            4.2. Narrativa existencial.
            Las preocupaciones existenciales propias de la cultura occidental se acentúan en los años 40 y en los 50 tras la Segunda Guerra Mundial. Tuvieron gran repercusión en la literatura Hispanoamérica y en la narrativa cuentan con dos grandes nombres:
           Juan Carlos Onetti nos ofrece en sus cuentos y novelas una concepción pesimista de la existencia y unos personajes desorientados en un mundo gris que les conduce a la frustración y a la soledad. Recurre a procedimientos de la novela contemporánea, principalmente a Faulkner: ruptura de la linealidad temporal o cambio del punto de vista. Entre sus obras: El pozo, La vida breve, Los adioses.   
            Ernesto Sábato, influenciado por el existencialismo y el psicoanálisis, rechaza el positivismo científico (la bomba atómica). Indaga en el espíritu humano y cree que la novela puede contribuir a desvelar la desesperanza del hombre, para así reconciliarlo con el mundo y con su propia vida. Entre sus obras: El túnel, Sobre héroes y tumbas, Ababdón el exterminador.

            4.2. Realismo mágico, lo real maravilloso, realismo fantástico.
            La novela de la segunda mitad del siglo rompe con el realismo tradicional pero mantiene una trama verosímil, aunque introduce elementos fantásticos y míticos. Según Alejo Carpentier la realidad americana (exuberante naturaleza, pueblos indígenas o negros de origen africano) no puede ser racionalizada por una mentalidad occidental. Se busca una identidad propia diferente al pasado colonial y se identifican con una realidad mágica diferente a la exhausta realidad europea, que de alguna forma se revela como el paraíso perdido de los occidentales. Se ofrece una visión de lo mítico y ancestral americano no como evasión, sino como una faceta más de su realidad. Los mitos, aceptados por la colectividad, operan en la vida cotidiana. Esta concepción maravillosa de América ya estaba en las crónicas de los conquistadores españoles, que  miraron maravillados el insólito mundo al que llegaron.   
            Miguel Ángel Asturias combina en sus obras la América maravillosa, la denuncia social y las formas literarias vanguardistas. Entre su obras: Leyendas de Guatemala, El Señor Presidente (novela de dictador) y Hombres de maíz (inserta el realismo mágico).
       Alejo Carpentier expone en el prólogo de su novela El reino de este mundo su idea de lo real maravilloso, de la que es ejemplo la propia novela. En Los pasos perdidos contrapone la civilización contemporánea al mundo primitivo americano, que aparece como paraíso perdido. También escribió una novela de dictador, El recurso del método, y una novela histórica, El siglo de las luces, y cuentos y relatos cortos. Su novela más ambiciosa es La consagración de la primavera.
            Julio Cortázar es, sin duda, el gran renovador de la  narrativa hispanoamericana. Incorpora en su obra el elemento maravilloso, pero la influencia de la cultura francesa hizo que considerara que el elemento telúrico y la vuelta a los orígenes de cierta literatura latinoamericana eran artística e ideológicamente negativos. Su realismo fantástico es deudor de la vanguardia, principalmente del Surrealismo, y de la propia tradición americana. El realismo en su obra consiste en relatar de forma objetiva lo anómalo y lo fantástico, de tal forma que lo insólito resulte creíble, con lo que cuestiona los pilares de una sociedad erigida sobre la fe absoluta en la razón. Ello se advierte en sus cuentos, recogidos en diferentes volúmenes: Bestiario, Final de juego, Las armas secretas o Historias de cronopios y famas. Su novela más famosa, Rayuela, muestra innovaciones técnicas fundamentales como el collage narrativo, metáfora literaria de la fragmentación del mundo. Estas innovaciones también aparecerán en El libro de Manuel, que además hace patente su compromiso social.
            Augusto Roa Bastos tomará como punto de partida de sus obras Paraguay y la cultura guaraní, que trascienden el localismo y se convierten en una meditación social, política, estética y metafísica. Entre sus obras: Hijo de hombre, Guerra del Chaco y Yo el Supremo, una novela de dictador y la más importante de su producción.
            Juan Rulfo representa con su breve obra la culminación de la novela de la Revolución mexicana. El llano en llamas es un libro de dieciséis cuentos con los que supera el realismo tradicional incorporando técnicas novedosas como el monólogo interior o la ruptura de la linealidad temporal. Nos muestra un mundo cerrado y hostil (Jalisco) que da lugar a una honda meditación sobre temas universales como la soledad, la violencia y el dolor. Su obra maestra es una novela corta, Pedro Páramo, con la que da un giro al realismo mágico: lo real no es menos mágico, lo fantástico no puede diferenciarse de lo cotidiano, pero la América mítica y ancestral (el México heredado de la cultura azteca y su culto a la muerte) no es paradisíaca sino infernal. También escribió algunos guiones cinematográficos.

            4.4. Novela hispanoamericana desde 1960.
            A partir de los años 60 hay una difusión internacional de la novela hispanoamericana, por lo que se habló de boom de la novela y de nueva novela hispanoamericana, aunque la renovación partía de autores de décadas anteriores (Borges, Onetti, Carpentier, Cortázar), algunos de los cuales habían marchado al exilio y tuvieron acceso al mundo editorial europeo. Influyeron en la literatura mundial, principalmente en la española, cuyo papel fue decisivo para la renovación de la novela.
            Los autores que habían publicado tiempo atrás escriben sus obras más características: Rayuela, El siglo de las luces… Junto a ellos, aparecen nuevos novelistas que incorporan en sus obras innovaciones técnicas de la literatura universal del siglo XX, la tradición narrativa hispanoamericana anterior y son deudores de la novela española clásica, especialmente Cervantes, lo libros de caballerías y los autores clásicos barrocos.
            G. García Márquez (Colombia) Desde los años 50 compagina  su labor periodística con la escritura de cuentos y novelas cortas, como La hojarasca, en la que funde lo real con lo imaginario y aparece ya Macondo, ese lugar imaginario que volverá a surgir en otros relatos como El coronel no tienen quien le escriba o Mala hora, y que se ha interpretado como símbolo de América Latina. El ambiente, los personajes, los temas y la técnica de estos primeros libros se reúnen en Cien años de soledad, novela que se centra en los temas del tiempo y la soledad, producto del ensimismamiento, la incomunicación y la falta de amor. La técnica de la novela se basa en la metamorfosis de lo común en algo extraordinario o al revés con total naturalidad. Otras novelas: El otoño del patriarca (novela de dictador), Crónica de una muerte anunciada, El amor en los tiempos del cólera. 
            Carlos Fuentes (México) es heredero de la novela de la Revolución mexicana. El tema principal de su obra es la identidad mexicana, pero como escritor cosmopolita nos ofrece una visión distanciada y crítica de México y de América Latina. En su novela La región más transparente experimenta con nuevas técnicas narrativas, pero será La muerte de Artemio Cruz el hito en la renovación novelística. Otras novelas: Zona sagrada, Cambio de piel.
        Mario Vargas Llosa (Perú). Su obra La ciudad y los perros es la novela inaugural del boom. No incorpora en sus obras elementos fantásticos o maravillosos y se caracteriza por su gran capacidad de fabulación, el virtuosismo narrativo, la inclusión de elementos autobiográficos y el realismo crítico en obras como La casa verde o Pantaleón y las visitadoras. En La guerra del fin del mundo abandona sus simpatías izquierdistas de los años 60 y desconfía de las ideologías progresistas, tono antirrevolucionario que se acentuará en La fiesta del chivo o Historia de Mayta.

No hay espacio ni tiempo para abarcar toda la narrativa hispanoamericana de los últimos 60 años, pero hay que mencionar nombres imprescindibles como Mario Benedetti, Álvaro Mutis, Roberto Bolaño o Cabrera Infante.

domingo, 6 de abril de 2014

2º BACHILLERATO. COMENTARIO DE TEXTOS PERIODÍSTICOS I.


            SELECTIVIDAD

            Los resultados de la prueba de selectividad de este año revelan, al menos en Cataluña, que la media de alumnos ha obtenido un suspenso en matemáticas aplicadas, en ciencias sociales, en lengua y literatura, en física y química. La estadística de que dispongo no indica qué asignatura es un coladero de tal calibre que ha permitido que el 87% de los alumnos presentados haya aprobado con una nota media de 5,8.

            El fenómeno no es nuevo ni nos pilla desprevenidos y las voces que reiteran la gravedad de la situación lo hacen con aire desesperanzado. El mundo es cada día más competitivo y nosotros más incompetentes. Supongo que se refieren a nuestra incompetencia en el terreno de la ciencia y la tecnología, cosa que a mí me preocupa poco. Que la mayoría no pase el examen de química tiene una importancia relativa. Sólo se necesita un número determinado de químicos para atender las necesidades de la comunidad. Al resto nos basta con saber que el detergente de la lavadora no debe ingerirse.

            Más preocupante es el pobre resultado obtenido por los estudiantes en el apartado de lengua, porque considero importantísimo que todo el mundo sea capaz de entender y expresar de palabra y por escrito ideas que vayan más allá de lo visceral y lo estrictamente deportivo, y esto, aunque nadie lo crea, sólo se aprende estudiando. Pensar que una cosa es hablar y escribir y otra distinta la gramática es un error muy extendido. Para comprobarlo sólo hay que acudir a los medios de difusión, donde advertirá que, aparte de algunos profesionales, el ciudadano se expresa como un protozoo. En el lenguaje oral, los gritos y los desplantes, algunos acentos locales, la imitación de defectos físicos y un casticismo barato disimulan la magnitud de la catástrofe. Por escrito, ni eso. Frente a esta situación, los políticos encogen sus anchos hombros. La enseñanza es un problema insoluble: alumnos reacios, profesores deprimidos, presupuesto insuficiente y un plan de estudios enmarañado e ineficaz. Sí, el resultado es malo, pero otros años fue peor. El mismo razonamiento que se aplica, por estas mismas fechas, a los incendios forestales. Y expuesto con un rigor y una elocuencia que en la prueba de selectividad sacaría, con suerte, un 3 pelado.
            MENDOZA, Eduardo: Selectividad. EL PAÍS, 12-VII-2004.

NOTA: el texto se hará en clase el martes día 8 de abril. No se recoge, sólo hay que hacer un esquema, pero es posible que llegue a clase los últimos 10 min, así que en ese caso se corregirá.

2º BACHILLERATO. MODELO DE COMENTARIO. EL CONDE-DUQUE DE OLIVARES. GREGORIO MARAÑÓN.


 

SOLUCIÓN COMENTARIO DE TEXTO HUMANÍSTICO


            Estamos ante un texto humanístico de tema histórico. En él el autor expone su opinión acerca de la personalidad humana del Conde-Duque de Olivares. Lo hace tomando partido frente a quienes ven en esa en esa figura histórica “un monstruo de vanidad y de astucia”. Para ello recurre a exposición y a la argumentación como modalidades discursivas. Se trata además de una exposición histórica planteada dialectalmente (se contraponen dos tesis opuestas) que se dirige evidentemente a un público no especializado: la claridad y la sencillez expresivas, así como el hecho de que la exposición sea más importante que la argumentación dialéctica (la cual es implícita hasta el último párrafo), garantizan la finalidad divulgadora del texto. Con todo, en tanto que exposición histórica y psicológica, el texto manifiesta la cualidad especulativa de su lenguaje en el abundante vocabulario abstracto que contiene. El carácter subjetivo de la exposición (opinión del autor sobre un asunto histórico concreto) deja abierta la posibilidad al artifico literario ( o recursos literarios, como le hemos llamado siempre)
            No cabe duda de que nos encontramos ante el género del ensayo, el género literario más idóneo para la divulgación de temas humanísticos. Las características más notables de este género son (recordémoslas y después analicémoslas en profundidad):

            —empleo frecuente de vocabulario abstracto.
            —la exposición y la argumentación como modos de discurso dominantes, aunque sometidos a la claridad impuesta por la finalidad de divulgación inherente al ensayo.
            —la aparición de artificios literarios como recursos expresivos de la subjetividad del autor.

            Veamos ahora los rasgos lingüísticos por niveles, como hemos venido haciendo en la mayoría de los comentarios.
            La característica más importante de la exposición de esta exposición es la claridad, que se comprueba en los distintos niveles lingüísticos: fonológico, gramatical, léxico y semántico.
           

            En el nivel fonológico es relevante la entonación, que es predominantemente enunciativa.

         En el nivel léxico el rasgo más relevante es el empleo de vocabulario común, no especializado, en perfecto equilibrio con el uso del vocabulario abstracto propio del ensayo humanístico: alteración mental, delirio, espíritu de grandeza, ambición, demencia, vanidad, astucia... Léxico abstracto pero que alcanza la cota de un vocabulario específicamente científico. También es un factor de claridad.

Desde una perspectiva semántica es evidente que en el texto se combina la exposición propiamente dicha con la argumentación y la narración. Pero la argumentación (el modo más idóneo para la especulación científica y, por ello, el que supone mayor dificultad para un lector no especializado), aparece en el texto de forma implícita en el último párrafo y en una oración como forma expresiva de la “conclusión” que ha obtenido el autor de la previa exposición: frente a la opinión manifestada en los “retratos y los cuentos”, según la cual Olivares “era un monstruo de vanidad y de astucia”, se levanta la opinión del autor que tiende a comprender y a valorar la peculiaridad del temperamento de Olivares. El reducir la argumentación al mero contraste de opiniones en la conclusión del texto indica que la actitud comunicativa del hablante se rige por el imperativo de claridad.
            Idéntico significado entraña el hecho de que la exposición se revista con los ropajes de la narración, ya que ésta es una modalidad discursiva que despierta mayor interés en el lector que la seca exposición y que, por eso mismo, favorece la claridad del texto divulgativo.
            El uso de estos modos de discurso determina igualmente el predominio de la función referencial del lenguaje, lo que es un nuevo argumento a favor de la claridad expositiva. Aunque, junto a ella, se destaque también la expresiva pues el texto expresa la opinión del autor respecto  a la figura de Olivares, aunque pretenda ser objetivo. 

La subjetividad se manifiesta en forma de una no disimulada simpatía del autor por el personaje: lo comprende y compadece y lo defiende de las acusaciones tradicionales.  Esta subjetividad se manifiesta en: la selección léxica, las figuras de pensamiento  y la adjetivación.
           
            —el cultismo “postrero” y el arcaísmo “alzar gente a caballo” son recursos estilísticos que prestan dignidad literaria al texto.
            —para atenuar cualquier inculpación del personaje: perífrasis o circunloquios: “alteración mental” “amor clandestino”; lítotes: “No es de los rasgos menos llamativos”; paradoja: “entrañables miserias humanas”, en la que además vemos la anteposición del adjetivo, que indican claramente la subjetividad del autor; metáforas y antítesis, por ejemplo, para el autor es un “gigante” mientras que para sus detractores es un “monstruo”
            —el adjetivo es abundante: predominio del adjetivo calificativo especificativo; el explicativo o epíteto apenas aparece: “triste declinación”; lo que significa que es más importante la función referencial que la expresiva. Además, hay un equilibrio de la posposición y la anteposición del adjetivo especificativo: la valoración subjetiva y objetiva se compensan, lo que confirma la intención de expresar lo subjetivo de un modo objetivo, aunque los casos en los que aparece la anteposición son claves porque el autor manifiesta abiertamente su postura subjetiva: “absurda esperanza” “Tan hondas, tan entrañables miserias”
             
En cuanto a la función literaria, hay que tener en cuenta que los artificios literarios son recursos expresivos de la subjetividad del autor.  La subjetividad es característica del ensayo, pero en el texto se expresa de forma objetiva..
               La función apelativa, la explicaremos  más adelante.

            En cuanto a la sintaxis hay un equilibrio de coordinación y subordinación, que también favorece la claridad. Entre las subordinadas las más frecuentes son las adjetivas (las desdichas que le rodeaban, el papel con el que se defiende de los que cobardemente le atacan … y en el que por primera vez se alza…, en la demencia que será estudiada en el último capítulo)  y las sustantivas (de CN: su absurda esperanza de tener hijos; de CD: pide al rey que le permita alzar gente; de CCFinal: pieza esencial para juzgarle, … gente de a caballo para socorrer la frontera de Portugal; de C.Rég: se daba cuenta de que todo estaba perdido), que precisan las significaciones, y las adverbiales, sobre todo las temporales (un destello más … cuando pide al rey que le permita…), que añaden matices circunstanciales.
            También se percibe un equilibrio entre la aparición del sintagma nominal y el verbal. También tenemos que destacar  el uso casi sistemático del SN en función de aposición (Aquel mismo año, 1641; un testamento, pieza esencial...), fundamental para la claridad de esta exposición.
            El empleo de las formas personales del verbo también obedece a la intención de claridad. El tiempo predominante es el presente histórico que comunica objetivamente (indicativo) sucesos pasado (narración histórica) presentados desde la perspectiva actual del hablante y el oyente (exposición): hace testamento, reconoce al hijo de un amor adúltero, se defiende, le atacan…). También se utilizan las formas genuinas del pasado: imperfecto, que ordena el primer párrafo narrativo: “Olivares se daba cuenta...”, y el indefinido, que aparece al final de la narración: “Después se fue poco a poco hundiendo” “Así fue la vida interior”. El uso del indefinido tiene una finalidad clara: llegado al final de la exposición narrativa (presente histórico) el autor quiere que sus lectores se alejen mentalmente de los hechos dramáticamente presentados para que puedan percibir con claridad y objetividad la conclusión que inmediatamente les va a comunicar. El pretérito perfecto se usa en la argumentación implícita para expresar lo duradero de la leyenda, identificado con la tesis que se rechaza.
Las formas de futuro son escasas. También escasean las formas de subjuntivo. La no intervención de la subjetividad del hablante en el texto también determina la claridad. En “Pida al rey que le permita...”, el presente de subjuntivo expresa la subjetividad del Conde-Duque de Olivares, su deseo, no el del hablante. Sin embargo, “repitámoslo” tiene un valor exhortativo, puesto al servicio de la función apelativa del lenguaje: el autor llama la atención del lector en el momento en que va a reiterar su tesis.
Encontramos varios ejemplos de conectores que dan al texto coherencia y cohesión. Entre ellos destacan por su importancia los contraargumentativos (pero) y consecutivos o ilustrativos (en efecto).

En cuanto a la estructura del texto, podemos dividirla:

—Párrafo primero: exposición de la idea central del texto: Olivares no es un loco, sino que en un momento determinado empieza a sufrir una determinada alteración mental.
—Párrafo segundo y tercero: desarrollo narrativo de esa idea. Son los más extensos.
—Párrafo cuarto: conclusión, encabezada por el adverbio “así”. Se contrasta la opinión del autor con la versión estereotipada.



           

viernes, 4 de abril de 2014

2º BACHILLERATO. REPASO DE CONJUNTOS OTACIONALES Y ORACIONES COMPLEJAS.





ANÁLISIS SINTÁCTICO. REPASO DE CONJUNTOS ORACIONALES Y ORACIONES COMPLEJAS.

  1.  No me fío de ti, así que o vienes conmigo o te quedas con Mario, pero aquí no te quedas solo.
  2. El país, va bien, la Bolsa sube, la economía crece, o sea que, aun estando parado, no tengo ningún motivo de queja.
  3.  Puedes estar tan seguro de que la crisis tiene una difícil solución como de que me llamo Pepe.
  4. Hace tanto frío que me da la impresión de que se te va a congelar la nariz.
  5. Mientras te espero, me voy a tomar café al sitio ese donde estuvimos el otro día.
  6. Sufría más ahora, que había terminado todo el trabajo, que cuando lo estaba haciendo.
  7. Somos tan ególatras que, cuando leemos, no buscamos en el texto al autor, sino a nosotros mismos.
  8. La imposibilidad de encontrar un solo pueblo, una sola tribu donde el nacimiento provoque duelo y lamentación, prueba que la humanidad se encuentra en estado de regresión.
  9.  Aunque me repitas mil veces cómo se hace, no seré capaz de subir la cuerda porque me da mucho miedo.
  10. El riesgo de contraer un cáncer ya debería ser un motivo para que los jóvenes no fumasen, pero ellos a veces no piensan en el futuro.
  11. Si quieres que me apunte al gimnasio debes acompañarme porque me aburre mucho hacer ejercicio sola.
  12. La casa donde me crié la han restaurado los arquitectos que trabajan para diseñar el nuevo estadio olímpico.
  13. El médico que nos tendió en urgencias dijo que la herida se curaría en dos semanas si se desinfectaba bien.
  14. No sé si alguien algún día será capaz de descifrar completamente estas inscripciones que hallamos en la colina.
  15. No quiero ilusionarme con la entrevista porque la semana pasada acudí a muchas y no me han llamado para darme el trabajo que estaba esperando.
  16. Al entrar en la gruta que había en la montaña, nos pareció que alguien nos estaba espiando.
  17. La ardilla se escapó dando grandes saltos hacia donde había más árboles.
  18. Aunque se propuso acabar toda la tarea antes de que anocheciera, sólo pudo concluir la parte más fácil.
  19. Juani me dijo que te habías caído donde cogemos las setas y que te habías roto la muñeca.
  20. Después de conocer aquello llegó a estar tan confuso que no era capaz de entender lo que había pasado. 
  21.  Fuimos a instalarnos en la esquina desde donde podíamos espiar los movimientos de la calle sin ser vistos.
  22. De haber sabido cómo iban a desarrollarse los acontecimientos, se habría podido evitar lo que sucedió.
  23. Se comporta como si no hubiera en el mundo nadie que sea merecedor de recibir su atención.
  24. Lo primero que hay que hacer es averiguar dónde está esa carta en donde se explica la causa de su decisión.
  25. Se impresionó tanto al oír aquello que no pudo resistir la tentación de contárselo a todo el mundo.

jueves, 3 de abril de 2014

2º BACHILLERATO. NOTA IMPORTANTE.

En la versión impresa de los apuntes de literatura de la tercera evaluación hay una errata nefasta en el tema Novela española posterior a 1939, década de los setenta: Manuel Vázquez Montalbán.

El texto que se corregirá el lunes 7 de abril es el que figura en la entrada del día 28 de marzo: Práctica de comentario de textos prueba PAU. ("Lo que permite a la ciencia....").